FISIOTERAPIA PARA LA DIÁSTASIS DE RECTOS ABDOMINALES EN EL POSTPARTO

Fisioterapia para la Diástasis de Rectos Abdominales en el Postparto

La diástasis de rectos abdominales es una alteración frecuente durante el embarazo y el postparto. Consiste en la separación de los músculos rectos del abdomen debido al estiramiento de la línea alba, la estructura de tejido conectivo que los une. Aunque es una condición habitual y en muchos casos fisiológica, cuando la separación es excesiva y persiste, puede generar molestias abdominales, debilidad del core, dolor lumbar, disfunciones del suelo pélvico o cambios en la forma del abdomen.

 

La fisioterapia especializada en suelo pélvico y recuperación postparto juega un papel clave en la prevención, valoración y tratamiento de esta patología.

 

¿Por qué aparece la diástasis en el postparto?

Durante el embarazo, el abdomen debe adaptarse para alojar el crecimiento del bebé. Para ello, los rectos abdominales se separan progresivamente, y la línea alba se distiende. Después del parto, este tejido necesita tiempo, una buena alimentación y un buen estímulo para recuperar su tensión natural. Factores como debilidad abdominal previa, cesárea, embarazo múltiple o aumento excesivo de peso durante el embarazo, aumentan el riesgo de tener una diástasis abdominal patológica.

 

La importancia de una buena valoración fisioterápica

El primer paso es una valoración personalizada, que debe incluir:

  • Medición de la separación de los rectos con palpación y/o ecografía.
  • Evaluación de la tensión de la línea alba con palpación y/o ecografía.
  • Análisis de la postura y del patrón respiratorio.
  • Estado del suelo pélvico y del core profundo.
  • Hábitos diarios que puedan empeorar la presión abdominal.

Esta evaluación permite diseñar un plan de tratamiento adaptado, porque no todas las diástasis son iguales ni requieren lo mismo.

 

¿En qué consiste el tratamiento de fisioterapia?

1. Reeducación de la respiración y la postura

Es la base del tratamiento. Una respiración disfuncional aumenta la presión hacia la línea alba y puede impedir su recuperación.

Se trabaja:

  • Armonía en la respiración costo-diafragmática.
  • Tratamiento de contracturas, puntos gatillo y tensiones en el diafragma, abdominales, y toda la musculatura de la espalda.
  • Coordinación respiración–suelo pélvico-abdomen.

2. Activación del músculo transverso del abdomen

Es el músculo profundo que actúa como “faja natural”. Su correcta activación contribuye a aproximar los rectos y dar estabilidad al tronco.

El primer paso es que la mujer aprenda a activar el transverso del abdomen, y después realizar la activación del mismo junto con la respiración diafragmática y junto con la activación del suelo pélvico, para así trabajar las sinergias entre el suelo pélvico y la musculatura abdominal.

Con la ayuda del ecógrafo podemos ver si la mujer activa de manera adecuada su musculatura abdominal.

3. Ejercicio terapéutico específico

El plan de trabajo incluye ejercicios que:

  • Mejoran la fuerza de la musculatura abdominal y la musculatura del suelo pélvico.
  • Activan sinergias entre suelo pélvico y musculatura abdominal que preparan a la mujer para los movimientos del día a día.
  • Evitan aumentos de presión abdominal excesiva.
  • Mejoran la movilidad y flexibilidad de todo el cuerpo.
  • Aumentan la fuerza general y la resistencia de la mujer.

Se adaptan según el nivel y la evolución de cada paciente.

4. Tratamiento manual y radiofrecuencia

La fisioterapia puede ayudar con técnicas para:

  • Mejorar la calidad del tejido conjuntivo de la línea alba.
  • Liberar tensiones del diafragma y de la musculatura abdominal.
  • Liberar tensiones en la columna lumbar y la pelvis.
  • Facilitar la activación de los músculos abdominales.
  • Disminuir la hinchazón del abdomen y mejorar el aspecto físico.

 

5. Hipopresivos

Los ejercicios hipopresivos pueden complementar el tratamiento, especialmente para trabajar la postura, la respiración y la reducción de presiones intrabdominales.

Favorecen la activación refleja del transverso del abdomen y del suelo pélvico, y mejoran la tensegridad de la línea alba. Es importante enseñar de forma individual estos ejercicios para adaptarlos a cada persona.

6. Hábitos y alimentación

La diástasis no se recupera solo en la camilla, también hay que seguir ciertos consejos para casa:

  • Cómo coger al bebé, el porteo o el carrito.
  • Cómo evitar maniobras de Valsalva y no hacer fuerza para ir al baño.
  • Seguir una alimentación equilibrada para crear tejido conjuntivo de calidad y prevenir el estreñimiento.
  • Beber agua para mantenerse hidratada.

 

Resultados y expectativas

Con un tratamiento adecuado, la mayoría de mujeres mejora notablemente tanto a nivel funcional como estético. La clave es la constancia, el trabajo progresivo y el acompañamiento profesional durante todo el proceso.

Es importante recordar que el objetivo no es solo “cerrar” la diástasis, sino recuperar un core fuerte, estable y funcional que permita volver al deporte, reducir molestias y sentirse mejor con el propio cuerpo.

Si la diástasis es muy grande y finalmente se necesita cirugía, será imprescindible el tratamiento previo y posterior a la cirugía con fisioterapia.

Conclusión

La diástasis de rectos abdominales en el postparto es una condición muy frecuente y, en la gran mayoría de los casos, tiene una excelente evolución con fisioterapia. Una valoración individualizada, un programa de ejercicios adaptado y la mejora de la gestión de presiones son fundamentales para recuperar la función abdominal y el bienestar integral.

Si notas abultamiento en el abdomen, debilidad en el core o molestias lumbares después del embarazo, acudir a un fisioterapeuta especializado es el primer paso para una recuperación segura y eficaz.