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ABORDAJE DE LOS PROBLEMAS DE LACTANCIA EN EL BEBÉ

Los beneficios de la lactancia materna, tanto para la madre como para el bebé, son
ampliamente reconocidos. La leche materna es el alimento que contiene todos los
nutrientes necesarios para que el bebé consiga un correcto desarrollo durante su
crecimiento. Pero a veces, aparece algún problema durante el proceso y, para
solucionarlo correctamente, hay que recurrir a ayuda profesional.


¿Qué dificultades podemos encontrar durante la lactancia materna?
 El bebé no es capaz de “cogerse” al pecho.
 La madre presenta dolor en los pezones o en la mama.
 El bebé no gana suficiente peso alimentándose de esta manera.

Las causas pueden ser de distinta índole pero, entre las más frecuentes, destacamos:

 Una técnica de lactancia inadecuada.
 Un problema anatómico o mecánico en el agarre del bebé.
 Poca producción de leche por tomas poco frecuentes o poco efectivas.


¿Cómo podemos ayudar?
Para solucionar estos problemas, debemos de tener en cuenta, en primer lugar, la
importancia que tiene la colocación, tanto de la madre como del bebé, en la lactancia
materna y es que la postura en la que colocamos al bebé, determina la posición de la
boca y la movilidad de las diversas estructuras orofaciales.

Muchos profesionales de la salud pueden ayudar a los padres en el manejo clínico de la
lactancia materna. Matronas, pediatras, médicos de familia, odontopediatras,
logopedas, fisioterapeutas, osteópatas, valorarán, entre otros puntos, si esa posición a
la que nos referimos, es la adecuada. Pero si hay una figura recomendable y clave en
esta cuestión es, sin duda, la de la consultora de lactancia certificada (IBCLC.es).

¿Qué es la anquiloglosia?
Hay muchas causas, como decimos, por las que un bebé llega a presentar problemas
para una lactancia correcta. En este punto queremos destacar una de las más
frecuentes, la anquiloglosia.
En este trastorno, una banda de tejido, el frenillo lingual, pega o mantiene fijada la
parte de debajo de la lengua, a veces desde la punta de la lengua, a la base de la boca.
Cuando la lengua se queda anclada como describimos, puede afectar a la succión del
bebé al mamar pero también, a la forma de tragar, hablar y respirar, complicándose
durante el crecimiento del bebé, que podría desarrollar una respiración de carácter
bucal y alteraciones bucodentales.

Bebé de 3 meses con frenillo lingual tipo IV

La tensión muscular por tortícolis congénita, plagiocefalia, afecciones mecánicas del
hipogloso u otros pares craneales que afecten a la musculatura de la succión y de la
deglución pueden llegar a confundirse con anquiloglosia. Un diagnóstico correcto y un
buen tratamiento de osteopatía, solucionarán, sin duda, cualquiera de los trastornos
citados.


¿Cómo se soluciona la anquiloglosia?
Según la importancia de la misma, se puede practicar una “frenotomía”, que consiste
en cortar el frenillo recurriendo a la cirugía. En otros casos, la fisioterapia evita el modo
quirúrgico. Hay que señalar que el tratamiento fisioterápico puede indicarse incluso
después de seccionar el tejido adherido a esa parte inferior de la lengua.

Bebé de 3 meses después de frenotomía (frenillo lingual tipo I)

La decisión de cortar o no el frenillo depende de varios factores a valorar por un
especialista, destacando si la mamá tiene dolor durante la lactancia y si el bebé no
aumenta de peso durante la misma.
En cuanto al tratamiento fisioterápico para la anquiloglosia, consistirá en relajar las
estructuras de la lengua, la boca, el cuello y tórax del bebé. Y, con respecto al
osteopático, se tratarán las suturas, membranas y huesos del cráneo que se hayan
alterado durante el parto, por ejemplo, y que también pueden influir en la succión.

MARÍA ESTEVE RIBERA.
FISIOTERAPEUTA Y OSTEÓPATA.
Núm. Colegiada 2510.

Etiquetas: , , , Archivado en: Bebés,Blog,Embarazo,Stillness,Terapia Manual Publicado en: 28/03/2022