DISPAREUNIA: EL SEXO ES UNA PESADILLA

Tener dolor en nuestras relaciones sexuales es más habitual de lo que nosotros pensamos. Pero sigue siendo un tema del que no queremos hablar, por vergüenza o por pudor. Ni siquiera en la intimidad de la consulta del Ginecólogo o el Urólogo porque, al igual que en el asunto de las pérdidas de orina, la DISPAREUNIA no entiende de género y ocurre tanto en mujeres como en hombres. Trastorno, molestia, inflamación, sequedad….todas estas palabras se tienen en cuenta cuando aparecen unos dolores que conllevan una disfunción sexual.
Como hemos dicho, la dispareunia es común y es causada por factores ambientales, físicos o psicológicos. Si bien los hombres la sufren, hay que reconocer que es más frecuente entre las mujeres. Tomar las medidas adecuadas para resolver el problema depende de un diagnóstico médico acertado que incluirá, sin duda, una valoración del estado de la función sexual en la que se incluyen los aspectos relacionados con los pensamientos y emociones y también del estado de los sistemas nervioso, circulatorio y endocrino. La respuesta que un individuo mantiene ante el sexo depende de la motivación a participar en la actividad sexual, el nivel de excitación, el orgasmo (ya que entonces, en la mujer, se contraen de forma rítmica los músculos de la vagina) y la sensación final de bienestar y relajación muscular. Si alguno de estos “momentos” falla, es cuando podemos hablar de disfunción sexual que implique dolor.
Así, en las mujeres, la dispareunia o “coitalgia” se localiza en el suelo pélvico femenino. De hecho, es uno de los síntomas más claros que determina una disfunción de esta parte del cuerpo. Puede aparecer en la vagina, en el abdomen o en la pelvis. En el caso del dolor asociado a la penetración sexual vaginal, se suele presentar por una irritación en la zona tras el coito o una molestia que es continua antes, durante o después de la relación. Pero en los dolores que se manifiestan en la zona abdominal o en la pelvis, las causas pueden desprenderse del parto, si hay adherencias en las cicatrices, si se ha usado fórceps para el nacimiento del bebé o si a la mujer se le ha realizado una episiotomía. También puede haber dispareunia por la presencia de prolapsos uterinos, endometriosis, infecciones en el aparato urinario, vaginitis senil en mujeres mayores e incluso motivos psicológicos (pérdida de interés por el sexo o la penetración, ansiedad o estrés, etc. que derivan en falta de lubricación natural). Sea cual sea la razón, siempre es necesaria la intervención de un Fisioterapeuta para llevar a cabo un tratamiento especializado.
En los hombres, casi siempre el dolor se deriva de la eyaculación. Por infecciones en la uretra, las vesículas que almacenan el semen, la vejiga o la glándula de la próstata. Algunas veces si hay fimosis. Otras veces si hay contacto con DIU femenino, espermicidas u otro anticonceptivo de barrera. Y de la misma manera que en la mujer, el tratamiento, que dependerá del origen de la molestia, lo realizará personal especializado, dentro del sector sanitario.
En definitiva, la recomendación si se sospecha de una forma más o menos evidente que hay presencia de coitalgia es acudir al médico, que realizará un diagnóstico concreto, buscando el origen de esa disfunción. El tratamiento por parte de la Fisioterapia dependerá de dicho diagnóstico.
Os recordamos que en Stillness Espai de Salut disponemos de tratamientos adecuados para cualquier tipo de molestia relacionada con el suelo pélvico.

Archivado en: Uncategorized Publicado en: March 27, 2019

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