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¿A favor o en contra de inmovilizar un esguince?

¿Quién de nosotros no se ha hecho un esguince en el tobillo?. Seguro que en algún momento ha ocurrido, por una caída “tonta” o practicando algún deporte. Y nos lo han inmovilizado con una escayola o una férula durante unas semanas, con el “no lo apoyes”, “no hagas esfuerzos”, “mantén la pierna levantada”, “ponte hielo en la zona”….como compañeros de viaje durante ese tiempo.

Por suerte, el tratamiento para el esguince de tobillo ha ido cambiando con el paso de los años. Actualmente, en las urgencias de un hospital, el esguince suele inmovilizarse con un vendaje compresivo, no con una escayola. Pero ese vendaje suele prescribirse junto a un reposo y una inmovilización del pie que oscila entre 10 y 20 días, demasiado tiempo para una cura adecuada de la lesión.

Un esguince no es otra cosa que una distensión o una rotura de un LIGAMENTO, tejido que conecta un hueso con otro hueso para dar estabilidad y limitar la movilidad (por fuera del rango articular) de cada articulación. Proceder a inmovilizarlo tiene, como todo en esta vida, defensores y detractores, sobre todo si se trata de de esguinces leves o moderados.

 

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EL POR QUÉ DE UN ESGUINCE DE TOBILLO

La mayoría de los esguinces ocurren por un movimiento brusco en “inversión”, es decir, cuando el pie ha girado hacia adentro en un movimiento que sobrepasa el rango articular normal y se estiran en exceso los ligamentos de la parte externa de la articulación produciendo la lesión de los mismos.

Os explicamos en qué consisten los tres grados del esguince:

-1º grado o leve, cuando el ligamento sufre una distensión y puede llegar a romperse hasta un 5% de fibras del tejido.

-2º grado o moderado porque el ligamento sufre un desgarro o rotura parcial. Aparece más hinchazón y más dolor y se puede ver afectada también la cápsula articular. Habrá también mayor inestabilidad.

-3º grado o grave que se da cuando el ligamento se rompe del todo y, con ello, pueden aparecer más lesiones en las estructuras del tobillo (por ejemplo, fractura del peroné). Es en este caso cuando SÍ es necesaria la inmovilización e incluso, muchas veces, una intervención quirúrgica. El tratamiento fisioterápico empezará más
tarde dependiendo de la evolución del paciente.

Si acudimos al médico y su diagnóstico es que se trata de un esguince de 1º ó 2º grado, lo más recomendable es acudir a la consulta de Fisioterapia al menos después del tercer día de la lesión. En caso de que se prevea que es más grave, lo mejor será realizar una radiografía, en la que se verá el alcance total del daño.

El paciente también puede optar por acudir directamente a la consulta de Fisioterapia, donde el terapeuta realizará un diagnóstico fisioterápico para valorar si la lesión consiste en un esguince y su grado de alcance.


LO IMPORTANTE ES CURARLO “BIEN”

Aunque parezca una obviedad, un esguince bien curado es un problema menos en nuestra calidad de vida futura. Muchos de nuestros pacientes refieren hinchazón de tobillos o dolor en momentos puntuales (cuando empieza el calor o caminan por un tiempo prolongado, por ejemplo), que son consecuencia de una mala curación y ello repercute en no poder llevar determinado calzado o no practicar algún deporte determinado.

Inmovilizar un esguince leve o moderado (grados 1 ó 2) y limitar el apoyo del pie no es positivo. Cuando pasan 3 ó 4 días, la articulación del tobillo se resiente. De manera progresiva, se produce atrofia muscular, adherencias, rigidez y falta de estabilidad. Y lo que se pretende es que el pie vuelva a su rango original de movimiento (ROM). Aplicando una medida de inmovilización durante más tiempo del necesario sólo conseguiremos que la recuperación sea más lenta y que se produzcan esguinces de repetición porque el pie queda más débil. Es por este motivo que se recomienda acudir a un fisioterapeuta para que pueda hacer una valoración, importantísima para tratar la lesión y para pautar los pasos a seguir hasta la recuperación.

Y es que, al no tener una escayola o una férula que inmovilice nuestra lesión, el esguince empezará a curarse antes y fundamentalmente, gracias a ese tratamiento manual por parte del Fisioterapeuta.


TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA EN ESGUINCES DE TOBILLO

El tratamiento irá en función de los objetivos a conseguir:

– 1º reducir el edema del pie y del tobillo. Para ello se utiliza la «Crioterapia» (aplicación de hielo, cremas frías, vendas frías con compresión…), además de un masaje para drenar, acupuntura y vendaje compresivo si el edema es importante todavía. Y por supuesto, se recomienda mantener elevado el pie en casa o en el trabajo durante los primeros días.

– 2º recuperar la movilidad “normal” del tobillo y del pie. Esto se consigue a través de la terapia manual, las manipulaciones, el masaje de gemelos, sóleo, tibial anterior, peroneos y el masaje cyriax para el ligamento y las adherencias que se puedan haber formado. Al recuperar la movilidad, el paciente podrá apoyar el pie antes y con menos dolor. Aunque los primeros días camine ayudado por una o dos muletas, progresivamente apoyará cada vez más el peso por igual.

– 3º aliviar el dolor. Se consigue utilizando corrientes analgésicas tipo TENS, ultrasonidos, Diatermia y la aplicación de frío y masaje.

– 4º ayudar a la reparación del ligamento. En primera instancia, lo más importante será mantener acortados los extremos del ligamento para ayudar a su cicatrización y prevenir que quede laxo. Esto se conseguirá con un vendaje funcional o neuromuscular, que mantiene el tobillo en posición neutra evitando el movimiento causante del esguince, y a la vez permitiendo la movilidad en flexión – extensión necesaria para andar. Es decir, permite que el paciente camine al mismo tiempo que limita la movilidad lateral del tobillo. Otra forma de tratarlo será aumentando el aporte sanguíneo de la zona con termoterapia y masaje.

– 5º recuperar la función. Mediante ejercicios de fortalecimiento muscular para conseguir un equilibrio entre los músculos que realizan la inversión y la eversión de tobillo. Como hemos dicho anteriormente, el mecanismo más frecuente del esguince es la inversión, y por tanto, los músculos que se debilitarán más serán los eversores (peroneos, tibial anterior y extensor largo de los dedos) aunque está claro que, dependiendo del alcance la lesión y el tiempo que ha estado el tobillo inmovilizado, los músculos inversores también se presentarán débilies y acortados. Los ejercicios de fortalecimiento y estiramientos serán los que mejor ayuden en este punto además de contar con que el trabajo muscular se realizará con ejercicios isométricos y concéntricos, en las primeras fases, y más adelante con movimientos excéntricos que permitirán alargar los músculos acortados y eliminar adherencias.

Un punto aparte merece el caso de los pacientes deportistas. El fisioterapeuta planificará una tabla de ejercicios encaminados en recuperar el gesto deportivo y progresivamente readaptar el tobillo para el deporte.

– 6º prevenir recaídas. Fundamental el trabajo de PROPIOCEPCIÓN, tanto para recuperar la función como para prevenir nuevos esguinces. La propiocepción es el sentido que nos permite saber la posición de nuestro propio cuerpo incluso con los ojos cerrados, el hecho de mantenernos en equilibrio de forma inconsciente, responder automáticamente para evitar caídas, coordinar los movimientos de ambos lados del cuerpo, todo ello de forma involuntaria. Se da gracias a los llamados receptores propioceptivos y al sistema nervioso.

Los ejercicios propioceptivos se basan en crear desequilibrios sobre la articulación a tratar. En el caso del tobillo, serían ejercicios sobre una plataforma inestable, en apoyo unipodal, con los ojos cerrados, con una pelota, sobre la punta de los pies y con desequilibrios externos aplicados por el terapeuta.

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Etiquetas: , , , , , , Archivado en: crioterapia,esguince,propiocepción,Terapia Manual,tobillo Publicado en: November 2, 2016